En mi pequeño mundo
las cosas cambian a mi antojo,
y cuando quiero y lo que quiero
puedo tenerlo todo.
No me hace falta soñar
para transportarme a un lugar,
y si quiero llorar
un duende me secará
las lágrimas.
Si me acerco a una senda, las cosas cambian a mi antojo,
y cuando quiero y lo que quiero
puedo tenerlo todo.
No me hace falta soñar
para transportarme a un lugar,
y si quiero llorar
un duende me secará
las lágrimas.
maravillada,
y caigo en una trampa,
allí estará mi hada.
No necesito de nada,
tengo dulces, caramelos
y manzanas.
No necesito a un príncipe,
busco todos los que quiero.
¿Para qué conformarme con uno
si no me llena por dentro?
Mejor coger de cada uno un poco,
y hacer un hombre perfecto.
Que uno cubra mis caprichos,
otro mis victorias,
otro que me sepa entender,
otro que parezca querer
y otro que cubra mi sed.
¿Para qué conformarme
con uno incompleto y defectuoso,
que me miente, me hace daño
y no sabe complementarme?
Cogeré de cada uno lo mejor y
en mis sueños será él:
el más perfecto.
El que con sus brazos
acuna y calma mis miedos,
el que me ofrece el mundo entero,
el que revive la llama
con sus dulzuras,
que me hace mil travesuras.
Aquel que llena mis días
con sus noches,
que arropa mis sueños
con sus manos,
que construye palabras
con sus ojos,
que quema mis dudas
con su aliento.
Ese que me habla con te quieros,
que se acuerda
de mi cumpleaños
y nunca olvida
nuestro aniversario,
que mira por mí,
que lucha por hacerme reír,
por hacerme feliz.
El que llora con mi llanto,
el que canta para mí,
el que dice cursiladas,
el que alegra mis palabras,
el que me hace ver
lo bueno de lo malo,
¡EL QUE NO EXISTE!
Dios, ¡Me encanta!
ResponderEliminarEn serio, adoro tu manera de escribir y la forma de expresarte.
Tienes muchísimo talento, de verdad.