Ya no sé qué hacer… vivo encerrada en un mundo que no
reconozco. Un mundo que se desquebraja cada día, que se destroza así mismo, que
me demuestra que mi existencia de no ser importante para nadie, ha pasado a ser
completamente insignificante en esta Tierra que nuestros antepasados nos
cedieron y la cual nosotros hemos decidido destruir.
No sé cómo enfrentarme a esta realidad, a este mundo con
tropecientas normas y falta de libertad. No sé cómo salir a la calle y hacer
que no pasa nada cuando en realidad todo está mal.
Solo espero no tener que enfrentarme a esto sola, y que más
personas piensen como yo y se den cuenta de lo que los grandes políticos están
haciendo con nuestro país. Lo están convirtiendo en suyo, sin contar con
nuestra opinión.
La definición de político por antonomasia siempre fue la de
hombre que con labia y carisma seduce al pueblo con un discurso del que luego
nunca se acordará, promesas que no cumplirá y cientos de palabras en contra de
su oponente. Demagogia se llama.
Ya lo empezaron a utilizar los griegos muchos siglos antes,
para un grande como Demóstenes la verdad solo era relativa, no importaban los
conocimientos que se tuviera, ni tampoco el contenido de las palabras, solo la
demagogia, la llamada oratoria por los griegos. Hacer creer al pueblo que la
suya era la única verdad, aunque tuvieran que soltar una sarta de mentiras y
palabras insulsas y vacías para que la gente les escuchara.
Si bien se utilizaba ya hace siglos, nuestros presidentes,
ya sean de izquierdas o de derechas, lo han sabido utilizar mejor. Ya dice el
dicho: “el diablo sabe más por viejo que por diablo”.
Y si bien es una técnica tan adentrada en los países tanto
democráticos como dictatoriales, esta se ha ido perfeccionando con los años.
Hasta tal punto que algunas personas, aquellas que están vacías de ideas
propias y que solo siguen a una multitud, aquellas que por no abrir los ojos y
luchar por la verdad y un mundo justo, han decidido simplemente someterse a la
voluntad de los diferentes presidentes como si se tratara del monarca absoluto
al que supuestamente Dios había elegido. Esas personas, si mañana les dijera
nuestro excelentísimo señor presidente que se tiren por un puente, francamente,
les faltaría tiempo para hacerlo. Y veríamos en los periódicos noticias en
primera plana de hombres, mujeres y niños que saltaban al vacío desde los
diferentes puentes de nuestro país, lo que provocaría otras millones de muertes
más, porque algunos saltarían a las diferentes autopistas. Pero, ¿qué
importancia tendría eso?
Apenas sería relevante en este mundo… ¡total, no es fútbol!
Así que a quién le importa.
Millones de personas han salido en 2008, 2010 y 2012 a la calle para
celebrar las numerosas victorias de España, y yo me incluyo. Pero, ¿quién ha
salido a la calle a demandar las numerosas derrotas de los españoles por el
mando de gobierno?
Sí, muchas personas, pero no las suficientes.
Todavía queda mucho para cambiar al mundo. ¿O es este
prototipo de mundo el que queréis dejar a vuestros hijos? Yo al menos no, eso
lo tengo claro.
¿¡Y qué más me da sentirme orgullosa de ser española por
ganar 3 Eurocopas y un Mundial si al día siguiente, cuando la fiesta se disipe,
tendré que enfrentarme a una realidad en la que yo, apenas puedo hacer frente a
los gastos universitarios, por no decir otra cosa más dura como los gastos en
alimentos, luz, gas, electricidad, ropa…!? Esas cosas que son completamente
necesarias para cualquier persona y que según la constitución todo el mundo
debería precisar de ellas.
Aunque obviamente es mentira, porque ¿cuántas personas hay
sin hogar en España?
Yo, que vivo en Parla, pocas veces había visto mendigos y
gente rebuscando en la basura hasta hace unos años. Pero cada vez es algo más
habitual.
Mucha gente empieza a vivir en la calle. Pero, por favor, ¡si
mi calle está llena de caravanas!
Poco a poco esto se va pareciendo más a la vieja Entrevías,
Vallecas y el Pozo, a aquel lugar donde se criaron mis padres. Donde los
vecinos de mis abuelos iban a ver la tele a su casa porque los demás no tenían.
¿Y queremos llegar a esto? ¿De verdad queremos que continúen
así las cosas, que vayamos de mal en peor?
La recesión española y del resto del mundo se puede parar,
¡claro que sí! ¡Pero primero hay que enfrentarse al mundo y, sobre todo, a los
politicuchos que nos gobiernan!
¡Salgamos a la calle de una vez y levantemos nuestras manos!
¡Cantemos al unísono por el pueblo español en el que creemos, aquel que
fundaron nuestros antepasados! Perdónenme por lo que voy a decir pero… ¡Joder!
¡Hagamos algo de una vez!
Impresionante. Sencillamente, impresionante.
ResponderEliminarHa sido leerlo y es que, pensaba lo mismo que tú. Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que has dicho.
No podemos quejarnos y luego quedarnos en casa, tenemos que salir a la calle y reivindicar nuestros derechos. El futuro se está yendo, por así decirlo, a la mierda. Y si no hacemos algo, acabaremos todos mal, muy mal porque esto así no se va a solucionar.
De verdad que me ha encantado esta entrada.
Creo que todo el mundo debería leerla.
Un besazo♥
Muchísimas gracias! Esta clase de comentarios me dan mucho ánimo! Eso es lo que yo digo, no podemos quedarnos con los brazos cruzados esperando a que las cosas se solucionen solas porque eso no va a pasar, obviamente...
EliminarMuchas gracias de nuevo! :)
Un besazo!
Eso es!
ResponderEliminarPiensas como una autentica hippie =D
Saludos =D
Gracias :)
EliminarDecir que me encanta tu blog es poco :)!!! Ya te sigo saludos desde : http://tocaelcieloysonrie.blogspot.com.es/
ResponderEliminarEspero verte por alli<3
Muchas gracias :) Ahora mismo me paso por el tuyo!
Eliminar