jueves, 13 de septiembre de 2012

Nostalgia


Ya no sé nada de ti y a veces pienso que quiero saberlo, ya no sé nada de ti y cuando miro tus fotos me quema el recuerdo. Sé que este sentimiento no es real y que es cosa de un momento, pero el instante de mirarte se hace eterno y, con el tiempo pienso que, fuiste mi lamento. A veces quisiera verte, otras te pienso. Ya no sé nada de ti y de ti tanto me acuerdo.
Es triste pensar que lo hubiera dado todo por ti, más triste creer que lo volvería a dar, es penoso saber que nunca estuve con nadie como estuve contigo, y lo es más aún recordarte estando tan y tan lejos.
Y si te echo de menos, ¿mañana que pasará? ¿Saldrá el Sol o volverá a nevar? Y si te extraño 
como nunca lo hice, ¿lloverá de nuevo en aquel rincón? ¿Estaré sentada pensando en ti, en mi habitación?
Ya no sé nada de ti y creo que tu recuerdo está volviendo, tantas palabras tuyas se escuchan de repente en el viento. Y me apeno al pensar que es verdad, que nos alejamos, que éramos dos, y nos distanciamos, que del tiempo que ha pasado, ya ni del uno ni del otro nos acordamos.
Y me apeno aún más al saber que haga lo que haga no te volveré a ver. Y estoy nostálgica de algo que está muerto, y sé que en realidad solo tengo miedo a no encontrar lo que vi en ti, lo que sin querer, me enseñó a vivir.
Y es amargo el recordarte por no poder encontrarle. Encontrar a esa persona que me haga soñar una vez más, que me invite a volar entre amapolas y andar entre los pájaros, que me haga sentirme lejos del mundo real, y transportarme, elevarme a aquel mundo espiritual perfecto, del que todos hablan y yo no comprendo.
Y es más amargo aún, sentir tu felicidad tan fuera, y tan dentro mi tristeza, emocionarme al recordar tus letras, al recordar aquellas frases, esas miradas, al hacer memoria de nuestra historia.
Sé que en realidad todo esto es por el dolor, por el sufrimiento de estar sola, de no encontrar persona que me invite a querer, a confiar, a flotar en el suelo y asentarme en el aire.
No ignoro que, siempre me pasa lo mismo, que recuerdo las historias que me hicieron sentir bien, con miedo, con miedo a que no vuelva a suceder. Con recelo a quedar sola en un mundo de parejas idealizadas, con temor a no encontrar naranja que me haga de limón, un puente que me permita cruzar la calle, una vía de escape de un futuro incierto, de un pasado cruel.
Miro mil fotos, paso por trescientas calles, de ti queda aún su aroma. Fuiste aquella única persona que aún no estando, me hacía no sentirme sola, fuiste aquella persona que me regalaba todo y no me daba nada, que me hacía recapacitar y rayarme por todo y a la vez. Aquella persona capaz de hacerme feliz con cualquier cosa.

Y es doloroso, fulminante, pensar que con hablarte es todo solucionable, y es caprichoso y humillante, querer tenerte cerca y no sentirte en cada instante, sufrir de tal manera que cualquier cosa se haga a poco, hacer que de lo nuestro solo queden platos rotos.
Y es difícil, complicado, vivir, ser pesimista y no tener a nadie al lado.




6 comentarios: