Todos son de la misma marca, pero diferentes modelos, muestra de una identidad falsa, un gadget barato con mil funciones y doscientas taras escondidas.
En apariencia es un objeto útil, en realidad es un arma de destrucción masiva.
Su función es destrozar todo en lo que creías, acabar con sonrisas, con caricias a escondidas, con bonitas palabras, y convertirlos en despojos de lo que no quieren que quede, que siga.
Utilizan su malicia, su mirada picaresca y penetrante, sus ojos claros o color azabache, sus necias palabras llenas de halagos inverosímiles, emplean sus depeinados pelos perfectos, sus jugosos labios, y mil hazañas más, para conseguir lo que de ti quieren. Y por tonto o simple que parezca, lo consiguen, de mil formas, todas ellas simuladas.
Emplean el vocabulario como se les antoja, uilizando palabras vacías, insulsas, ñoñas, que llegan a nuestro cerebro y nuestro corazón recoge y acuna con gran gesto.
Son tantas las formas de enamorarte de una mentira, tantas conozco que si escribiese un libro, solo cabría la mitad.
Es todo tan bonito cuando se empieza una relación. Que pena que se torne después en todo una desilusión.
Las cosas son pefectas si las quieres ver así, yo pido mucho, pero doy más de mí.
Mis esperanzas de encontrar la máquina de querer perfecta, se disiparon hace ya unos poemas.
Es triste ver como todo se aleja y cuando llegas a la meta, ya no queda nada, ni una mirada, ni un triste hola, solo la desgana.
Y nos lo pintan todo tan estupendo de pequeños, que si la bella durmiente, blanca nieves, y la mala del cuento.
Y la verdad es que, en la realidad, intervienen muchas cosas más.
Me gusta =)
ResponderEliminarMuestras desencanto, pero también puedo entrever al final una reflexión más allá de los sentimientos y de la que haces al principio.
Un saludo!!
Qué gris tiñes un paisaje lleno de color. ¡No todas las flores tienen espinas! Y el sol siempre brilla tras la tormenta.
ResponderEliminarUn beso.
Ahora sé que detrás de esa desventura también puede haber un final feliz, pero en el momento en el que pensé estas letras, ese final se antojaba muy lejano.
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